lunes, 16 de abril de 2012

Políticas para la prevención y seguridad ciudadana; cuando la delincuencia rebasa las capacidades del Estado. II Parte


Una gobernabilidad democrática sólida y legítima tiene que ser capaz de atender y articular los intereses de la población, coordinar esfuerzos entre todos los actores de la sociedad y abrir canales de compromiso y participación ciudadana como condición necesaria para enfrentar con éxito los inquietantes desafíos sociales.

La disponibilidad de la data de la violencia en Venezuela es deficiente, los cuerpos de seguridad son reacios a la hora de exponer ante los ciudadanos las cifras de hechos violentos, la razón es obvia, las cifras son tan alarmantes y preocupantes que desprestigian la capacidad del gobierno en velar por la seguridad y tranquilidad de los venezolanos. Además son pocas las tribunas desde las cuales los ciudadanos pueden elevar su clamor, ante un problema más que evidente. El tema de la violencia en Venezuela ya no ocupa solamente al gobierno, los ciudadanos tienen que comenzar a organizarse.

La inseguridad en Venezuela se ha convertido en el principal reto para el Estado y para una sociedad que deben entrelazar esfuerzos a fin de lograr una estabilidad social y política que permita enrumbar al país al cumplimiento de las metas de desarrollo humano. Establecer una receta o guía para evitar ser víctima de la delincuencia en Venezuela no es una tarea fácil, pasa primero por examinar las múltiples y variadas gamas de modus operandi de los delincuentes para cometer sus delitos, la creatividad con las que cometen hechos criminales lleva a considerar aspectos no tomados en cuenta hace décadas. Otro factor a revisar es la ausencia de políticas integrales de prevención en las cuales la ciudadanía participe en el diseño, implementación y evaluación de estas medidas, no como un mero espectador, sino como copartícipe, haciendo valer su derecho constitucional y moral.

Luis Cedeño, Director de la Asociación Civil Paz Activa, establece que “El triángulo del delito, donde sus tres vertientes: la victima, el victimario y el entorno o lugar donde se desarrolle el delito, son factores primordiales para que el delito se perpetué. El enfoque para que este triángulo no se ejecute está en la prevención. No nos interesa que se roben el vehículo para buscarlo luego, nos interesa evitar que se lo roben y esto se hace a través de un análisis científico de estos tres factores y luego considerar cual de ellos atacar”.

La mayoría de las personas piensan que su hogar es el lugar mas seguro, y suelen creer que al estar allí dentro se encuentran resguardados, pero la realidad es otra. Los robos a viviendas son muy frecuentes, y pueden ocurrir en cualquier momento del día, tanto con la casa vacía, como con sus habitantes adentro. Hay ciertas medidas de seguridad que se pueden tomar para disminuir el riesgo de que la seguridad de su hogar sea violentada. Una tarea fácil de aplicar y que no requiere una inversión de dinero es aplicar el sentido común, tenemos que dejar de ser incrédulos y saber que el delincuente está allí, acechando donde uno menos lo espera. Tener malicia al salir a la calle y confrontar la serie de actividades de un ciudadano normal, pero tomando las precauciones para no ser objeto de la delincuencia.

Aprender de lo que ocurre es una recomendación válida, existen muchos casos conocidos, otros que se reflejan en los medios, narraciones de amigos, vecinos, o en las redes sociales. Estas experiencias sirven para configurar una enseñanza que es necesario compartir con hijos, familia y amigos para tratar de no encontrarse en una situación de esta naturaleza. Exponerse menos, evitar sitios donde pueden ocurrir hechos violentos como aquellos donde se consume licor, salir a la calle sin ostentar prendas, sin mucho dinero en efectivo, observar detenidamente en los alrededores al llegar a casa y dar varias vueltas antes de estacionar su auto, son recomendaciones que de alguna manera contribuyen a eliminar el foco u objetivo del delito.

Una tarea primordial en familia es la discusión sobre medidas preventivas del delito, esta actividad se ha convertido en una necesidad y un deber para los padres. Establecer protocolos de conducta de acuerdo al riesgo, en el colegio, en el trabajo y sobre todo en horas nocturnas, deben acoplarse en las conversaciones que se realizan en el hogar. Hay que conocer con quien comparten sus hijos y los lugares que frecuentan.

Es recomendable evitar transitar por lugares con poco alumbrado o poca afluencia de personas, difícil en ciudades con pésimo servicio de alumbrado público, pero válida la medida. Los cuerpos de seguridad están enfocados en atacar el problema una vez se comete y no en evitar que este suceda. Los delincuentes desplazan sus delitos y sus modus operandi. En los últimos años el hampa se ha vuelto más predadora, han bajado los delitos menores y se han incrementados los más violentos. Se han reducido delitos como el robo y el hurto, pero se ha elevado de manera exponencial el secuestro en el país ya que este delito supone un ingreso sustancial de dinero para los malhechores.

Otra medida para que la sociedad participe en la prevención del delito es la configuración de redes las cuales pueden ser establecidas con otras comunidades, a través de las redes sociales, de mensajería de texto, estableciendo alarmas que indiquen o espanten al delincuente cuando se tenga sospecha o esté cometiendo un delito en el sector. El aprovechamiento de las herramientas tecnológicas de la actualidad es primordial para el intercambio de información que nos permita sentirnos más seguros.

En fin, son innumerables las medidas de prevención que como sociedad se pueden implementar, tomar conciencia de que el problema existe y que cobra a diario vidas y crea traumas difíciles de corregir, es fundamental si se quieren reducir los altos índices de inseguridad que colocan a Venezuela como uno de los países de mayor violencia, muy a pesar de no tener un conflicto bélico, paradoja esta que nos lleva a reflexionar sobre la gravedad de la situación y de lo que les espera a las generaciones futuras.

El peso de las sociedades en las democracias actuales tiene que transformarse en una herramienta de cambio, el rol a jugar en los actuales momentos de crisis social exige una reacción por parte de una sociedad que parece inerte ante la arremetida de la violencia. No se puede convivir en una sociedad con miedo, se tienen que tomar medidas urgentes y estas comienzan con el establecimiento de estrategias de prevención del delito que permitan disminuir considerablemente la exposición de los ciudadanos a ser objeto de la acción del hampa. La prevención es una necesidad imperante en los actuales tiempos ante la incapacidad de un Estado para atacar en forma integral el complejo problema de la inseguridad y brindarle a la sociedad venezolana la tranquilidad y seguridad que por derecho le pertenece.